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Zurda, rubia, pelo largo, ojos verdes, AMA el chocolate, ODIA el café. Vive en un mundo apartado del resto, cree que todo el mundo es bueno y la gente la piensa inocente. Le encantan los besos en el cuello y los guiños de ojo, y se enamora de la gente por su nariz. Le encanta pasar el tiempo con sus amigos y escuchar música, y sabe guardar cualquier secreto.
-Estamos hechos de la misma materia que los sueños...

jueves, 17 de marzo de 2011

-!

Todo ha cambiado.
Mira, se lo que opina la gente, y ¿sabes qué? Que PA-SO. De sus chorradas, porque no soporto su hipocresía.
Se que lo que hay entre tu y yo no va a cambiar (para nada, qué va, he aprendido a vivir con ello), y sin embargo no puedo evitar que me llene ese sentimiento cada vez que te veo, que vuelvan a nacer mis esperanzas cada vez que me sonríes.
Soy estúpida. Oh, si lo sabré bien...
Lo he estropeado todo en más de una ocasión, y he estado a punto de tener que volver a empezar de cero.
Pero vamos, ya te digo: esto ha terminado. Básicamente porque ya lo he admitido, no voy a estar contigo, pero no pienso estar sin ti. Lo tenemos ambos muy claro.
Así que, este es el trato: mitad y mitad, ¿vale? A ver si me explico, ya que no quieres estropear esto que hay entre nosotros, renunciando aún así a la que podría ser la mayor felicidad (nunca lo sabremos), te propongo esto: Las cosas no cambian, pero a cambio de esto tu tienes que seguir ofreciéndome esa sonrisa cada mañana que me alegra el resto del día. También, si es posible, esas largas charlas y esos abrazos ocasionales, aunque tampoco me quejaría si tus labios rozan los míos alguna que otra vez. Sin ataduras, eso sí. Puedes amar a quien quieras, y aunque nunca lo admitiré porque soy muy orgullosa, ya deberías saber que si algún día te cansas de todo y quieres contar con un puerto seguro, aquí voy a estar. Eso sí, yo nunca te lo voy a decir, eso tienes que descubrirlo tú solito. (Tampoco voy a seguirte ni a esperar a que al fin descubras que de verdad quieres estar conmigo, arriesgándote). Así que esto es todo. Que nada cambie, ¿si? Porque por encima de todo, por encima de quererte como te quiero, por encima de tu cuerpo, de tu sonrisa, de tu nariz (ais...), de tus miradas... por encima de todo eso, eres mi mejor amigo.
Y, aunque se que las cosas podrían ser diferentes entre nosotros (eso sí, no se si mejores), he aprendido a resignarme y a apreciar lo que tengo, que no es poco. Y aunque me quieras, se que nunca será suficiente para ambos.