Zurda, rubia, pelo largo, ojos verdes, AMA el chocolate, ODIA el café. Vive en un mundo apartado del resto, cree que todo el mundo es bueno y la gente la piensa inocente. Le encantan los besos en el cuello y los guiños de ojo, y se enamora de la gente por su nariz.
Le encanta pasar el tiempo con sus amigos y escuchar música, y sabe guardar cualquier secreto.
Éramos nosotros, los verdaderos, los mismos. Los que aprendimos a llorar solos, sin compañía, los que nos reuníamos y nos confiábamos nuestro más profundos secretos, a pesar de no conocernos de nada. Por el simple hecho de compartir la misma situación. Cuando estás en ese peldaño, cuando te encuentras donde te encuentras, abres la boca y la cagas, y todos lo sabíamos. Por eso nunca hablábamos, por eso confiábamos.
Lo que me suele ocurrir. Pienso que es perfecto, que me va a apoyar siempre, que es mi "best friend", forever and ever. Y de repente, ZAS. Ocurre algo, y todo al traste, y empiezo a sentir un cosquilleo cuando me abraza, o ese calor en las mejillas. Y empiezo a estar incómoda cada vez que tengo sus labios así, tan cerquita de mi cara. En esos momentos no se qué ocurre, pero más tarde te das cuenta de que te has enamorado de tu mejor amigo. Eso no se si es bueno o malo, pero ocurre y no puedes hacer nada para evitarlo.
200 entraditas yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa? Increíble, como es el tiempo que pasa y no te das cuenta, ¿verdad? Bueno, a mucho de vosotros no os conozco ni os volveré a ver por aquí, ni volveréis a recordar este pequeño espacio, pero quiero dar las gracias a TODAS las personas que han pasado al menos una vez por este blog, y a la que no, pues también gracias :) A mis amigos, a mi familia, a la gente que quiero y que tanto significa para mi... a todos ellos, GRACIAS, de verdad, porque sois la razón de mi vida, de que me levante cada mañana y piense con una sonrisa: y aquí va otro día... -Pues nada, que espero estar mucho tiempo más con vosotros, que verdaderamente lo que aquí escribo (que a veces no es mío), me llega al alma y es algo que de verdad siento, y con lo que espero que vosotros también os sintáis identificados.
Definitivamente tengo ganas de continuar con esto porque significa mucho para mi... Así que hasta la próxima, se despide con un saludo, Didianne. Un beso muy grande para todos y de nuevo, GRACIAS.
Ay, dime si en las noches te devora, haciéndose dueño de tu piel, haciéndote suya antes las olas, despertando en su amanecer. Ay dime si te besa como yo, así haciéndote el amor, recorriéndote en su calor, pero tal vez, con el estés mejor.
Que no va a volver... ¿qué mas puedo decirte para que me creas? Joder, no se que más decirte. Si mañana él muriera, el sol volvería a salir, la Tierra seguiría girando y todo sería igual que siempre, porque, acéptalo: él no es el centro del mundo.
-Bueno, ahora se supone que debo de decir que te quiero, ¿no? +Bah, se supone... -Y también se supone que debería quererte para el resto de mi vida, ¿cierto? +Puede. -¿Te parecería bien que lo hiciera? +¿Te haría eso feliz? -Supongo.
¡Hola! Tú no me conoces, pero yo a ti, si. Llevo observándote toda la semana. Verás, te explico: es una apuesta. Bueno, una especie de juego que nos llevamos mi cabeza y yo. Se trata de seguir a una persona cada semana con el fin de encontrar a la indicada, a mi alma gemela, por así decirlo. Vamos, mi media naranja.
Bien, pues cada semana elijo una persona al azar y me obsesiono con ella (no pienses mal, no de esa forma). ¿Sabes? Funciona... creo que la he encontrado.
JAJAJA, se lo que estás pensando y no; no eres tú. Es una persona cercana a ti, ¿adivinas? Ajá, esa mismo. Fíjate, que llevaba años buscando mi media naranja y no me di cuenta de que en realidad era un limón...
He decidido: voy a dejar de hablar siempre de lo mismo. Mis amigas se cansan de oírme hablar de su sonrisa y de sus labios que saben a cielo mismo, porque he tenido la suerte de poder probarlos. Una única vez, como si pusieras a prueba mi capacidad para no caer en la tentación -nula, por cierto, porque me lanzaría de nuevo a por ti en cuanto tuviera ocasión-. No voy a hacerlo, que conste. He aprendido a vivir sin ti. Puedo hacerlo, te lo juro. (Aunque yo nunca juro)
Todo ha cambiado. Mira, se lo que opina la gente, y ¿sabes qué? Que PA-SO. De sus chorradas, porque no soporto su hipocresía. Se que lo que hay entre tu y yo no va a cambiar (para nada, qué va, he aprendido a vivir con ello), y sin embargo no puedo evitar que me llene ese sentimiento cada vez que te veo, que vuelvan a nacer mis esperanzas cada vez que me sonríes. Soy estúpida. Oh, si lo sabré bien... Lo he estropeado todo en más de una ocasión, y he estado a punto de tener que volver a empezar de cero. Pero vamos, ya te digo: esto ha terminado. Básicamente porque ya lo he admitido, no voy a estar contigo, pero no pienso estar sin ti. Lo tenemos ambos muy claro. Así que, este es el trato: mitad y mitad, ¿vale? A ver si me explico, ya que no quieres estropear esto que hay entre nosotros, renunciando aún así a la que podría ser la mayor felicidad (nunca lo sabremos), te propongo esto: Las cosas no cambian, pero a cambio de esto tu tienes que seguir ofreciéndome esa sonrisa cada mañana que me alegra el resto del día. También, si es posible, esas largas charlas y esos abrazos ocasionales, aunque tampoco me quejaría si tus labios rozan los míos alguna que otra vez. Sin ataduras, eso sí.Puedes amar a quien quieras, y aunque nunca lo admitiré porque soy muy orgullosa, ya deberías saber que si algún día te cansas de todo y quieres contar con un puerto seguro, aquí voy a estar. Eso sí, yo nunca te lo voy a decir, eso tienes que descubrirlo tú solito.(Tampoco voy a seguirte ni a esperar a que al fin descubras que de verdad quieres estar conmigo, arriesgándote). Así que esto es todo. Que nada cambie, ¿si? Porque por encima de todo, por encima de quererte como te quiero, por encima de tu cuerpo, de tu sonrisa, de tu nariz (ais...), de tus miradas... por encima de todo eso, eres mi mejor amigo. Y, aunque se que las cosas podrían ser diferentes entre nosotros (eso sí, no se si mejores), he aprendido a resignarme y a apreciar lo que tengo, que no es poco. Y aunque me quieras, se que nunca será suficiente para ambos.
No tengo ni idea de que hacer... ¿Es que no veas que me estás dando a elegir entre tú y ella? ¿No ves que no te entiendo, que primero me dices que mejor como amigos y luego escucho que estás enfadado porque no quiero estar contigo? De verdad, te quieromucho, muchísimo, pero no puedo seguir así,porque me derrumbo y por el camino pierdo a la gente que me importa.
Todos tenemos una historia, que debe de ser contada, y guardamos un secreto del que nadie sabe nada. Hablamos con la almohada pero no responde, la verdad está allí fuera, sí, pero se esconde.
-Conectarse cada 5 minutos para ver si ÉL está allí, e irse con el corazón encogido.
¿Pero tánto, de verdad, tánto, te cuesta darme unas horas concretas para que no me pase todo el día con la mirada perdida y la mente indispuesta pensando en lo que estarás haciendo?
Jode mucho estar enamorado y que él no te corresponda; molesta muchísimo sonreírle y que el no te mire; fastidia haber hecho todo lo posible por enamorarle y que él sólo te pueda mirar como una más. Pero lo que más, lo que más, más, más jode, es quererle, que te quiera, y no poder estar juntos.
Hay muchos motivos, y duele tener que elegir entre tu felicidad y la de tu amiga, aun sabiendo que a pesar de todo, ellos dos tampoco van a estar juntos. ¿De verdad estamos colocando el mismo peso sobre la balanza? ¿Es así, blanco o negro?
Verdaderamente no me importa el color de las cosas; el dolor me nubla la vista.
Lo siento, lo siento mucho. Yo sabía que iba a estar bien, pero mi única preocupación era que tú no lo estuvieras. Y la gente me dice que sí, que estás bien, que lo has superado, que me has olvidado. Y yo pienso: OH, vaya. Está bien, supongo. Y me alegro muchísimo. Sin embargo, luego lloras y dices que no, que todo está mal, que me hechas de menos, y al día siguiente sigues sonriendo y yo ya no se ni lo que pensar.
¡Déjame en paz! ¿Acaso me meto yo con tu forma de vida? Sí, lo admito, soy algo transhumante, soy absurda, estrambótica y tengo un punto desesperante. Soy depresiva, ilógica, cursi, finolis, extraña, tragicómica, extravagante, pintoresca, maniática, excepcional, soberbia, etérea y artística. Pero podría continuar mi descripción con un largo etcétera. Simplemente ceso en ello para no aburrirte. En resumen, no hables de mi si no tienes ni idea de cómo soy en realidad.
domingo, 6 de febrero de 2011
Sí. Lamentablemente he llegado a un punto del que no puedo retornar y del que no puedo avanzar. Me he quedado estancada.
Cariño tengo un secreto para decirte. Tengo que confesar que en realidad no soy quien finjo ser. Yo vengo de un mundo mágico donde todo es posible, donde puedes pedir todos los deseos que quieras, que se te cumplirán. La gente de allí es tan feliz y a la vez tan infeliz que se me ocurrió que yo podría alcanzar el equilibrio perfecto conociéndote a ti. Y lo he hecho. Pero, mi deseo tenía una condición. Está bien, yo te conocería, pero no debería enamorarme de ti. Demasiado tarde. Ahora que sabes todo esto, tendré que volver, tú me olvidarás. Yo seguiré en el filo de la felicidad plena y la mayor infelicidad de todas, y mientras tendré la seguridad de que tú sin mi estarás mejor, que verdaderamente es lo que me importa. Y ahora, shh, esto no se lo digas a nadie, es un secreto. Hasta siempre, te juro que no te olvidaré.
-A veces me gusta creer que puedo perderme entre las notas musicales. Seguir el ritmo, mover cada parte de mi cuerpo hasta que finalmente se desconecte de la cabeza y siga su propio camino. Me encanta pensar que puedo dejar atrás el verdadero mundo, ya se que la música es una opción mucho mejor. -Me gusta que los demás me miren raro cuando camino por la calle y me adapto al ritmo de las canciones mientras me pierdo completamente. -No puedo vivir sin música.
-Creo que mis sentimientos han cambiado... +¿Qué? Es una broma... ¿verdad? -Lo siento, de verdad que no lo es. +Entiendo... *suspiro* -¿No vas a decir nada más? +¿Va eso a hacerte cambiar de opinión? -No. +Entonces no merece la pena.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos!
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla!
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Yo no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise..
Mi voz buscaba al viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.